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Viernes, 24 de marzo de 2006

Factores Inherentes en el proceso de aprendizaje

Desde el abordaje pedagógico consideramos la enfermedad motriz cerebral, usualmente llamada P.C., como una serie de disfunciones que van desde la severa o profunda alteración del aprendizaje, hasta los niños que pese a tener buen intelecto presenten problemas específicos de aprendizaje.
Conocemos que el daño en las áreas motoras del cerebro, interrumpen la capacidad del mismo para controlar adecuadamente el movimiento y la postura. Pero el daño cerebral no afectaría solo físicamente al niño, resultaría además posibles discapacidades visuales, perceptuales, auditivas y/o para el aprendizaje.
Además es preciso conocer que el potencial para lograr una función, no depende únicamente de las discapacidades presentes o asociadas, sino también de la adaptación social y emocional del niño, su personalidad y su conducción, así como de su capacidad de aprender.
De este modo cada área del desarrollo interactuan (como la motilidad gruesa, la manipulación, el habla o lenguaje, la percepción, como también el área de lo social, emocional y mental) al igual que cada una de ellas, cuentan con su propio patrón o vía de desarrollo, que pueden darse por cierto retraso en el proceso de adquisición de estas habilidades.
Es importante obtener el máximo de función posible, adaptando las expectativas de logro o progreso del niño en todos los contextos donde este interactua.

Un optimo contexto de enseñanza

No debemos olvidar que en la discapacidad la enfermedad no es la discapacidad misma, sino que lo es la consecuencia que ella trae aparejada... la dependencia... No es tanto la deficiencia o falta de destreza el núcleo central de su discapacidad, el problema principal se convierte en la sensación de dependencia que los otros se focalizan en el contorno.
A la hora de enseñar determinado patrón o conducta en nuestros pacientes, o en sus hijos, lo que necesitamos manejar bien antes de aprendizaje, es el interés. Sin ese interés inicial, ese deseo intrínseco e innato de aprender, es imposible lograr que el niño se conecte.
Para aprender hay que motivar y para motivar también hay que aprender a generar estrategias de abordaje. El niño va a ir motivándose conforme vea que las cosas que hace son interesantes, mejoran su capacidad, son útiles para su vida, sienta que las pueda compartir con otros, que le permiten cierto grado de independencia, que les hace comprender mas la realidad en la que se mueve, etc.
Por ello no debemos olvidar que favorecemos el desarrollo cognitivo del niño, adaptando o permitiendo la accesibilidad para que todo contenido pueda ser asimilado, en busca del desarrollo del pensamiento. Acomodando así la realidad a sus intereses, en su implícito valor comunicativo e integrador de adaptación social.

Himelda Salarza
Lic. En Psicopedagogía
A.P.PA.CE. Gabinete – Integración

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